Lo que no te cuentan al contratar tú mismo a un cuidador

Rubén, en su casa, se mueve de un lado para otro nervioso. El cuidador de su padre le ha avisado en el último momento de que este fin de semana no podrá trabajar y necesita encontrar a alguien que le sustituya. “Es un marrón enorme”, asegura.

El rol que asume Rubén realizando una gestión propia del cuidador le supone un esfuerzo abrumador. Recuerda que ha llegado a obsesionarse.

Parece que tengo una empresa, entre la gestión laboral (contratos, nóminas, pagos mensuales), cambios de cuidadores (bajas médicas, vacaciones)…

Afirma Rubén

Asegura que, además, dar con un cuidador con garantías puede ser un auténtico quebradero de cabeza. Y en caso de dar con el perfil buscado, en ocasiones se descubre que no tiene papeles, y que no es posible contratarle.

Para este año, Rubén se ha propuesto encontrar un nuevo cuidador, “cuando termine de investigar cómo funciona el tema de las indemnizaciones”, señala y admite que está pensando despedir al cuidador pero que no sabe cómo abordar el problema.

Tengo una situación parecida a la de Rubén. Estoy pensando en encargarme de toda la gestión de un cuidador para mi madre

Hemos visto esta situación en numerosas ocasiones, solo en algunos casos donde la persona tiene experiencia en contrataciones, trámites en Seguridad social y gestión de recursos humanos es una opción más a tener en cuenta. Pero si no tienes esa experiencia o no tienes el tiempo para poder hacer todas las gestiones necesarias todos los meses, puedes delegar todos esos trámites en Cocoon GOLD.

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